Sinopsis
En el momento en que se publica este anecdotario, Carlos Taibo calcula haber dado cerca de 3.700 charlas. Desde finales de la década de 1980 anota de manera puntillosa la información relativa a esas charlas y de resultas puede identificar el lugar en el que se desarrollaron, el mes, la materia tratada y la entidad organizadora. A razón de una media de unas 60 personas asistentes a cada una de ellas, un simple cálculo aritmético podría arrojar la cifra de más de dos centenares de miles de oyentes.
“Doy por seguro que en el futuro no me recordarán por los libros que he escrito, que son manifiestamente prescindibles; si alguno se salva, será por su venturosa condición extravagante. Tampoco me recordarán por mi trabajo en la universidad: nunca fui un maestro y nunca disfruté de la compañía de discípulos. Supongo que habrá quien me recuerde, sin embargo, y a esto voy, por mis charlas. Aunque ya sé que esa audiencia la consigue en un abrir y cerrar de ojos el tertuliano más lerdo, mi réplica es fácil de entender: creo que esas charlas han tenido un efecto expansivo y, más aún, han servido para que movimientos sociales de muy diverso cariz encontrasen alguna fuerza y buscasen abrir nuevos horizontes.”